Seguimos adelante

•8 marzo 2014 • Dejar un comentario

La vida es caprichosa a veces, e imprevisible la mayor parte del tiempo. Nos lleva a tomar decisiones que nunca pensábamos que íbamos a tomar, aunque con ellas se nos rompa el alma, buscando la mejor solución para todos. Pero esas decisiones duelen, y mucho.

Hemos tenido que buscar una nueva casa a nuestro pequeño peludo. Y ha sido la decisión más terriblemente dura que he tenido que tomar en mi vida. Es como si hubiera tenido que dejar ir a una parte de mi, era uno más en la familia y aunque sé que ahora está bien, no me consuela por haberlo perdido.

Y lo curioso es que aprendemos a convivir con ese dolor. Pero se queda metido muy dentro de nosotros y aunque tratamos de esconderlo, de no pensar en él, se mantiene oculto a ojos ajenos, oscuro, emponzoñado  y latente, esperando el momento de salir de nuevo a flote y hacernos daño de nuevo.

Y aún así, seguimos adelante con nuestras vidas. Con el consuelo de que el tiempo no hace el olvido, pero si alivia bastante el dolor. Imagen

Maravillas de la maternidad

•25 septiembre 2013 • 6 comentarios

vdciu-7202“Cuando llega un bebé a casa el insomnio entra por la puerta grande,  los escrúpulos saltan por la ventana y la paciencia se ve multiplicada por mil.”

Alguien debería avisarnos antes, quiero decir, una no es ingenua y ya ve venir todo lo que acarrea tener un hijo, las responsabilidades, el cambio de vida que supone pero, hubiera agradecido que la sociedad no lo pintara todo tan de rosa y alguien me hubiera dicho bien claro: “Es algo jodido, un sacrificio a todos los niveles, pero compensa”.

Quiero a mi hijo sobre todas las cosas, quede dicho de antemano. Pero ya desde el parto el pequeño Diablillo vino marcando sus sacrificios, dos días de hospital intentando que saliera, para acabar en una cesárea de urgencia. Toda una odisea con la que me inicié como madre, si señor, que ya que se pone una a hacer las cosas, las hace por la puerta grande, (¿no veis que soy de bien cerquita de Bilbao? jejeje).

Y después de la operación, los nervios de ser novatos, Diablillo reclamando comida cada nada, pañales, trastos para sorber los mocos (por diox qué cosa más asquerosa!), polvo y pelos de gato acumulándose por doquier, llegaron los cólicos. Que para los que tenéis la suerte de no conocerlos se resumen en que el niño llora mucho (muchííísimo) sin saber muy bien el por qué y sobre todo por la noche (ya que si fueran a media mañana no tendrían tanta gracia). Así que, aprendí que se puede dormir en el sofá recostada, con los pies helados, el brazo que sostiene al bebé dormido como un leño y la espalda partida y sin hacer el más mínimo ruido o movimiento brusco no fuera a ser que Diablillo despertara y volviera a berrear.

Por suerte los cólicos pasan, poco a poco consigues dormir un poco más y dejas de ser ese zombie de las primeras semanas. Los despertares nocturnos se van reduciendo y a veces si hay suerte aguantas hasta la madrugada sin oírle llorar. y entonces sucede: te ves por primera vez en el espejo y te das cuenta de los pelos espantosos que llevas, de que no has tenido un rato para ti en mucho tiempo y de que la ropa de antes del parto, obviamente, no te queda bien.  Pero el que te des cuenta de ello, no quiere decir que tengas tiempo de ponerle remedio. Te tiras casi otro mes hasta que por fin empiezas a ser tu misma de nuevo.

Por fin poco a poco ves que la vida tal y como la conocías no ha acabado, ha cambiado un poco si, de eso no hay duda pero de algún modo vuelves a recuperar tu espacio. Y ahora por fin, después de siete mesazos, puedo decir que todo merece la pena. El placer de acunarlo en brazos cuando ya hace tiempo que se ha dormido, simplemente por la ternura que te inspira es algo que no se puede comparar con nada, su primera sonrisa, su primer “ama”…

Ahora, también es cierto que casi comparable al amor que sientes por él, es la paciencia que te hace sacar en algunas ocasiones en las que te lleva al límite. Menos mal que estamos programados para amarlos sobre todas las cosas.

Marimacho, ¡¿y qué?!

•18 septiembre 2013 • Dejar un comentario

Siempre he sido “grandota”, más alta que los chicos de mi clase del cole, con cierto sobrepeso, y nada femenina. A pesar de ello, nunca me he sentido discriminada, y eso que los niños de entonces también eran terribles.  Simplemente siento que me faltó esa sensación de estar a gusto con una misma, aunque siendo sinceros, ¿algún adolescente lo estuvo alguna vez?

Mi problema siempre fue mi terrible timidez, si le hubiera echado mas cara a la vida, otro gallo me hubiera cantado.

En fiestas de Vitoria pude ver en directo un monólogo de humor de una mujer que me pareció muy divertido. A ratos me identifiqué con ella y en otros en cambio sentí cierta envidia de que si hubiera tenido algo más de carácter, podría haber soltado un par de frescas a algunos que si que se las merecieron.

Pero bueno, cada uno es como es, y cada uno sigue su camino en la vida a su manera; yo creo que siempre fui muy ñoña, no me hubiera importado ser así de macarra.  Os dejo con el video de María “La Vikinga”, espero que al menos os haga sonreír.

Me niego a dejarlo morir

•15 septiembre 2013 • 7 comentarios

Pues eso, que me niego a dejar morir este pequeño rinconcito de la red en el que tantas cosas he compartido y en el que tantas buenas personas he conocido, al menos vitualmente hablando.
Siempre digo lo mismo, como si fuera una promesa de esas que se hacen a fin de año como dejar de fumar, empezar la dieta, escribir en el blog regularmente… pero esta vez espero tener cierta constancia de nuevo.

Hace poco recordé todas aquellas Crónicas chusticieras que escribí, y me dió cierta nostalgia de todo aquello y me entraron ganas de escribir de nuevo. Sé que no lo voy a hacer, al menos no aquellos relatos literarios, pero trataré de usar esto como mi diario, una forma más de centrarme y no dejarme llevar por la rutina.
Y aunque apenas quede nadie de aquellos con los que tan buenos ratos pasé, sirvan estras lineas a modo de desahogo de nuevo y me ayuden a volver a encontrar mi lugar y mi pequeño espacio personal.

Adiós payaso, adiós

•18 noviembre 2012 • 4 comentarios

Vaya manera de empezar el domingo, el abrir el periódico y ver que ha muerto Miliki. La de veces que hemos coreado las canciones con él…

Ahora ya sólo nos quedan los payasos del gobierno. Una pena.

¡Reggetoneros temblad!

•12 septiembre 2012 • 6 comentarios

Llevaba unos días viendo hablar del fenómeno coreano del “gangnam style” por el ciberespacio sin saber muy bien a qué se refería. Y como con el amplio abanico de posibilidades que nos ofrece la tele últimamente como distración, deja mucho que desear, estaba pasando el tiempo por la red y me he decidido a buscarlo de una vez y darme por enterada.

Y madre mía lo que me he encontrado al buscarlo, si ha resultado ser un fenómeno de masas. La canción no tiene precio, la letraca currada, el bailecito, la puesta en escena… tengo los pelos como escarpias de la emoción, oiga. ¡Vaya temazo!

Y que conste que lo primero que me ha recordado ha sido a los super trabajados y poco ordinarios videoclips reggetoneros, pero vamos, que cualquier canción machacona del verano tiene los mismitos ingredientes que ésta.  Y aunque no se por qué, me ha hecho gracia el señor, supongo que tengo el día fácil.

Lo que manda cojones pelotas, es lo sencillo que es tener éxito con una canción de dos frases repetidas hasta el infinito. Y lo curioso es que la rara soy yo por escuchar metal, amosnomejodas.

 

 

Abuela restauradora

•26 agosto 2012 • 5 comentarios

 

Acabo de abrir el periódico digital y me he encontrado con un video/parodia sobre el pobre fresco que una bienintencionada señora ha destrozado. Aquí os lo dejo por si os apetece verlo:


Hace ya unos días cuando salió la noticia, a la pobre señora le dio una crisis de ansiedad, y a mi me ha dado mucha pena la buena mujer, nos estamos cebando con una señora que tiene 80 años, y deberíamos tenerlos en cuenta que ya tiene una edad.
Que el Ecce Homo está como si lo hubiera restaurado un niño, o peor aún como si hubieran echado disolvente y hubieran pasado un trapo frotando por encima, no hay ninguna duda. Pero la señora no hizo eso en solo un día, así que, alguien debió verla y la dejó hacer, con que ahora no entiendo los lamentos por el resultado.
No sé cómo ocurrirá en Borja, el pueblo donde ha pasado, pero en el pueblo de mi abuelita no dejan la llave de la iglesia a nadie sin permiso así que, por allí debían de estar informados todos de las intenciones de la buena señora, si no se la paró a tiempo o si les pareció buena idea, ahora no viene al caso hacerla sentir mal.

Lo que está claro es que la mujer actuó con buena intención aunque el resultado sea un churro; pero la pintura estaba en aquella pared sin pena ni gloria, desapareciendo con el paso de los años y la única que se molestó en hacer algo por ella fué la buena de Cecilia.
Además si no llega a ser por ella, al Ecce Homo de Borja sólo lo conocerían los vecinos y ahora la gente hace cola por sacarse una foto.

 
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